Defensa Táctil

"La defensa táctil es un desorden sutil, pero serio. (...) Por lo general el niño táctilmente defensivo es hiperactivo y distraído y este es el aspecto que más molesta a los padres y maestros. Sin embargo no todos los niños hiperactivos y distraídos son así por un procesamiento táctil insuficiente.
El desorden neural que ocasiona que el niño sea táctilmente defensivo no necesariamente obstruye el aprendizaje, pero la incomodidad y las reacciones de comportamiento que este desorden ocasiona, sí interfieren en su proceso de aprendizaje. Con mucha frecuencia, el niño es inseguro emocionalmente. Parece que el desorden del sistema táctil también hace que las emociones se alteren fácilmente.

Los síntomas

La defensa táctil es la tendencia a reaccionar negativa y emocionalmente a las sensaciones del tacto. La reacción ocurre únicamente bajo ciertas condiciones. La mayoría de la gente reacciona de manera negativa a los estímulos táctiles particularmente ofensivos, como que un bicho nos camine por la piel o que una mano nos toque por sorpresa. AL niño táctilmente defensivo son muchas más las sensaciones del tacto las que le causan reacciones. Es extremadamente sensible a estímulos que otras personas difícilmente sienten. Las sensaciones del tacto ocasionan una alteración considerable en su sistema nervioso y producen emociones y comportamientos  negativos.
La inhibición es un proceso neurológico en el cual una parte del sistema nervioso impide que otra parte reaccione excesivamente a la entrada sensorial. Las sensaciones táctiles del rozar la ropa con la piel y las de la propia piel, entran constantemente al sistema nervioso de toda persona. Sin embargo la mayoría de la gente inhibe la percepción de estas sensaciones y evita que su sistema nervioso responda a ellas. El niño táctilmente defensivo no tiene suficiente actividad inhibidora, por lo que estas sensaciones y muchas otras, lo hacen sentir incómodo y quiere moverse por todos lados. Resulta muy difícil prestar atención en la escuela cuando su piel o su ropa se sienten incómodas y tiene que moverse todo el tiempo para reducir esta incomodidad.
Es posible que el niño prefiera usar una camisa o blusa de manga larga para tener los brazos cubiertos o que prefiera usar un sweter aún cuando sienta calor. Puede ser que evite la masa o al pintura para dedos, o que no quiera andar descalzo sobre el pasto o la arena. También es posible que no le guste que lo bañen o que no le guste pisar un charco porque el agua le salpica y activa excesivamente su sistema nervioso. Algunas telas como la lana, las telas sintéticas o las de textura tiesa le causen incomodidad.
Cuando se siente especialmente seguro, sobre todo con alguien a quien ama, posiblemente deje que lo toquen y lo aprieten más. En algunas ocasiones puede llegar a evitar hasta el contacto con su madre. El niño táctilmente defensivo se encuentra en un verdadero dilema, necesita que lo toquen más que a otros niños, pero es menos capaz de modular los estímulos táctiles y de usarlos para mantener su sistema nervioso equilibrado. Los padres de los niños táctilmente defensivos necesitan ser especialmente observadores y comprensivos. El amor por sí solo no es suficiente para aliviar los problemas de estos niños, pero sí ayuda. La terapia ayuda aún más. (...) Los parientes y amigos pueden llegar a ofenderse porque el niño rechaza sus abrazos y besos: llegan a  pensar que no le caen bien, cuando en realidad su rechazo no es nada personal. El pariente amistoso que quiere mostrar  su afecto pasando su mano por el cabello del niño puede llegar a ofender a su sistema táctil (...) El niño puede llegar a tener problemas para jugar con otros niños porque ellos no se dan cuenta cuando lo hacen sentir incómodo. Jugar a la mancha es una agonía. El niño no reacciona sólo al tacto sino también al temor de que alguien vaya a tocarlo. Se tocado desde atrás o si alguien no puede anticipar cuándo lo van a tocar, resulta especialmente amenazante, por lo que hacer esperar en una fila a un niño táctilmente defensivo es una invitación a un incidente. Entonces el maestro considera que el problema es un mal comportamiento y no se da cuenta de que el niño tiene una razón física para comportarse del modo en que lo hace.
A veces el niño con defensa táctil evita juguetes que a otros niños les gustan como los peluches,pero otros niños táctilmente defensivos buscan mayor cantidad de estimulación táctil confortable. La entrada táctil que se siente bien, organiza al sistema nervioso y ayuda a reducir las reacciones negativas. Es por eso que algunos niños defensivos tienen una necesidad especial de un osito de peluche o de una "manta de seguridad". Es posible que les guste enrollarse en una cobija mientras ven la televisión o que quizás quieran acostarse en una alfombra mullida.

Lista para verificar comportamientos de defensa táctil

Si su hijo muestra varias de las siguientes reacciones frecuente o consistentemente, está mostrando un comportamiento de defensa táctil. Si varios de esos comportamientos aparecen en conjunto con hiperactividad y con la dificultad de enfocarse en la tarea, es probable que sea táctilmente defensivo y deba recibir ayuda de un terapeuta de integración sensorial:

  1. Evita que le toquen la cara. Es posible que retire la cabeza si hay alguna cosa cerca de su cara. Lavarle   la cara puede ser especialmente difícil.
  2. Le resulta especialmente irritante que lo toquen durante el trabajo dental y se mueve mucho en la silla del dentista.
  3. Sufre cuando le lavan o le cortan el cabello.
  4. No le gusta que la gente lo toque,  ni siquiera de manera amistosa y agradable. Se retira cuando lo quieren abrazar o incluso cuando le dan una palmada en el hombro.
  5. Tocar al niño al vestirlo puede desencadenar una reacción negativa. Simplemente subirle las medias puede hacerlo reaccionar.
  6. No le gusta que lo bañen o le corten las uñas.
  7. Tiende a evitar el contacto físico con amigos, aún cuando le guste hablar con ellos y relacionarse.
  8. El hecho de que lo toquen desde atrás le resulta más amenazante que a otros niños.
  9. Sufre al estar cerca de la gente aún sin tocarla o sin que lo toquen a él.
  10. A menuda prefiere usar ropa de manga larga aunque tenga calor.
  11. Tiene una necesidad poco usual de tocar o evitar tocar ciertas superficies o texturas como una alfombra o cobija.
  12. Es sensible a ciertas telas y evita la ropa hecha de ese material
  13. No le gusta poner sus manos en la arena, en masa o en materiales similares.
  14. Evita andar descalzo especialmente en el pasto o en la arena
  15. De bebé sentía mucha incomodidad cuando le limpiaban la nariz o los oídos.

Texto extraído de "La integración sensorial y el niño" pág. 142, Jean Ayres

Nota: Actualmente hay varios estudios que comprueban que los niños del espectro autista suelen mostrar defensividad táctil.

4 comentarios:

  1. hola es muy interesante tu articulo,pero me gustaria que dieras formas de tratar esta condicion de Defensa tactil o algunas sugerencias si las sabes.

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    1. una de las formas de tratarlo es con terapia ocupacional infantil. Una terapista a traves del juego lo ayuda a a modular los estimulos.

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  2. ¿que pasa con la alimentación de estos niños ? como es su alimentación, en que se basa principalmente?

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  3. Este trastorno permanece luego en la edad adulta? Gracias. Muy interesante

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